Desapego: el camino de la auténtica libertad

Todo cambia

«Todo cambia» es el título de una canción de Mercedes Sosa. Una canción que siempre me ha acompañado y que actualmente, después de la pandemia por covid-19, la guerra de Rusia y Ucrania y  la crisis energética,  toma más significado que nunca. Y es que,  todo va cambiando y nada es previsible. No podemos planificar más allá del momento presente. 

Mi objetivo durante y después del confinamiento fué deshacerme de todas las cargas y costumbres arraigadas durante tantos años. Vaciarme de mis expectativas y practicar la atención y la flexibilidad.

En este camino me he dado cuenta de mis resistencias a soltar personas, lugares, ideas y métodos a los que me había habituado. A los que sin darme cuenta, fui aferrándome durante los últimos años. Hoy me percato, más que nunca, de la necesidad de abrirme a lo nuevo, a salir de mi lugar de confort y explorar diferentes posibilidades y recursos.

¿Qué es el apego?

Apegarse es atribuir una vital importancia a personas, objetos, lugares, ideas o comportamientos.  Cuando nos apegamos a algo, se nos hace muy difícil concebir una vida sin ello. Por ejemplo, podemos apegarnos a una ciudad, a unos amigos, a unas costumbres, a viajar, … 

Todos nos aferramos a nuestros apegos cómo si no pudiéramos vivir sin ellos. Como si fueran los talismanes que nos generan tranquilidad y bienestar. Cuando la vida nos los quita, nos sentimos desnudos, incómodos, inseguros y vulnerables.

Apegos a personas que sentimos imprescindibles en nuestras vidas. Apegos a una profesión, a una empresa, a mi pareja, a los hijos. Apegos a costumbres, a métodos que repetimos una y otra vez de la misma manera. Apegos a nuestras creencias, pensamientos, teorías, religiones que se convirtieron sin darnos cuenta en nuestros dogmas de fe.

El apego infantil saludable

Cuando nacemos no podemos sobrevivir solos. Somos totalmente dependientes de las personas que nos cuidan. Necesitamos figuras parentales estables para sentirnos seguros. Cuidadores que nos den calor, alimento y protección. Sólo de esta manera, obtenemos la seguridad suficiente para explorar y aprender sobre la vida hasta alcanzar una vida autónoma.  A esta necesaria relación de dependencia con nuestros cuidadores la denomino apego infantil saludable.

 

El proceso de desapego infantil

A medida que van pasando los años,  cada vez somos más independientes de los progenitores. Nuestra necesidad de ellos va disminuyendo con el tiempo. Pasamos de la dependencia total a la autodependencia.

La manera y el estilo en que se desencadena este proceso entre cuidadores y niñ@s va a tener grandes repercusiones en nuestra vida de adultos. Va a crear nuestro propio estilo de relación con los objetos y las personas. Va a dejar rastro en los grados de dependencia o independencia que mostraremos en nuestras relaciones. Va a repercutir en nuestro bienestar,  seguridad personal, autoestima e independencia emocional con los otros.

 

Todo es incierto menos lo que estás viviendo en este preciso momento

La crisis de la Pandemia del coronavirus, la guerra entre Rusia y Ucrania, la crisis económica y energética  nos está colocando cada semana en situaciones que nunca antes hubiéramos imaginado. Las calles sin coches, los confinamientos masivos y obligatorios, los cielos sin aviones, los mares sin barcos, el cierre de fronteras, el cese de las actividades comerciales e industriales. La subida impresionante de la inflación, …Miles de cambios que se suceden cada día y que ahora más que nunca, nos colocan en una situación de continua incertidumbre.

Este contexto tan cambiante exige de nosotros una continua adaptación a las nuevas circunstancias que van apareciendo. Por ejemplo, en mi caso, quien me diría hace dos años que estaría realizando psicoterapia, terapia de pareja y coaching online. 

El futuro es incierto, siempre lo fue, aunque no nos diéramos cuenta. Pero ahora, más que nunca, no sabemos nada sobre el futuro, ni como van a sucederse los acontecimientos. No podemos prever las vacaciones, la salud, la economía, las nuevas demandas de trabajo. 

 

Centrarse en el presente

Las circunstancias actuales nos empujan, más que nunca a estar muy atentos al presente y más flexibles que nunca. Lo que antes de todas las crisis te servía, ahora, quizás ya no te ayuda. Lo que antes valorabas, ahora, quizás ha perdido valor o viceversa. Sino, recuerda lo poco que apreciabas una mascarilla antes de la crisis.

En esta adaptación a lo que llamaron «nueva normalidad» todos nos hemos ido dando cuenta de nuestros propios apegos:  Fetiches y talismanes que nos han dado una falsa sensación de seguridad durante un largo tiempo. Aparecen nuestras resistencias a abrirnos a nuevas ideas, a otras maneras y costumbres, a otros objetos, trabajos o personas. Nos percatamos de lo aferrados que hemos estado a nuestros apegos cómo si no pudiéramos vivir sin ellos, y cuando la vida nos los quita, nos sentimos desnudos, incómodos, inseguros y vulnerables.

Los cambios y lo diferente dan miedo. Cómo suele decirse, «Más vale malo conocido, que bueno por conocer». El miedo a saltar al vacío de la incertidumbre nos mantiene atados a una insatisfacción perpetua. Nos aferramos a lo conocido aunque no nos haga bien. Cuantas parejas se mantienen juntas aún generándose mucho dolor mútuo. 

Y es que en ocasiones el miedo a lo nuevo, nos bloquea manteniéndonos en un perpetuo dolor.

 

Dialogar con tus miedos

 Para sobrevivir con bienestar a esta situación, no nos queda otra que acoger a nuestros miedos. Invitarlos a tomar un café. Percibirlos como aliados para un verdadero cambio. Dialogar con ellos, tener en cuenta sus opiniones y sus advertencias. De esta manera nos guiarán en la búsqueda de nuevas ideas, recursos y soluciones.

 Hoy más que nunca en nuestras vidas necesitamos desapegarnos, deconstruirnos. Sacar el lastre que nos quita la fuerza de la creatividad. Que nos aleja de la ligereza y la flexibilidad necesarias para readaptarnos ante lo nuevo. 

Dejar de aferrarse a la falsa seguridad y adentrarnos en el misterio de la vida con la confianza de que al final todo acabará bien. 

 

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Jordi Sales Rufí
Jordi Sales Rufí
Psicólogo colegiado 3.306. Psicoterapeuta Gestalt miembro titular y didacta de la Asociación Española de Terapia Gestalt. Responsable de Formación del centro Gestalt Vilanova (Institut Integratiu). Master en dinámica de grupos en las organizaciones por la Universidad de Barcelona. Máster en PNL. Psicoterapeuta integrativo. Coach Generativo.

Jordi Sales. Psicólogo Barcelona. Col.3.306. Os atenderé personalmente en:

 BARCELONA: «Espai de teràpia»:  C/Provença, 385 4t 1a 08025 Barcelona

BAIX LLOBREGAT: C/Can Coll, 25 Baixos 08629 Torrelles de Llobregat

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